El perfil del espectador y el cine comercial en México

Por Hiram Islas.


En su texto más célebre El perfil del hombre y la cultura en México publicado en 1934 realiza un recorrido por la construcción de la cultura nacional desde sus orígenes hasta la primera mitad del siglo pasado, dicho texto parece no solo ser igual de vigente que entonces sino que resulta más pertinente que nunca. Ante el aumento del éxito que han tenido las películas mexicanas comerciales, en su gran mayoría comedias románticas y las nuevas series que gracias a las plataformas de streaming están al alcance de al menos las personas que pueden ir al cine, las que cuentan con suscripciones a dichas plataformas y/o bien a la piratería que no deja de llegar a muchísimos hogares mexicanos.

¿Qué pensaría Samuel Ramos de dichas producciones? Hay un par de conceptos que bien sacan a la luz algunas problemáticas no sólo sobre la forma sino el contenido de éstas y pueden poner en evidencia tal vez la falta de cambio en la cultura del mexicano no sólo como un ser cultural en un sentido general sino actualmente como un espectador constante.



El primero de estos es la autodenigración, como ejemplo pienso en la mayoría de los blockbusters mexicanos, por llamarlos de alguna manera, comedias que no podrían estar más lejos de las problemáticas reales que vive día a día la mayoría de la gente y que en un primer momento parecen sólo representar a una clase evidentemente dominante, la misma casa de las lomas, el mismo departamento hipster buena onda en la condesa, personas en su mayoría de tes blanca dándose su primer beso en algún cafecito inmaculado sabrá Dios en qué colonia ficticia.

Películas más taquilleras de México. Fuente: Chilango



Parece que es mejor crear una realidad distinta a aceptar la propia, y está bien, la ficción en ese sentido no tiene ningún compromiso con la realidad pero creo que es necesario poner un poco de atención en lo que se está negando y qué ocupa su lugar.

No parece haber muchas más opciones para el espectador que quiere divertirse con una película mexicana y me parece que es aquí donde se encuentra una paradoja; Si los productores, directores, guionistas, etc. continúan haciendo esta clase películas es porque nosotros como espectadores las consumimos, sin embargo parece que no tenemos problemas de lo poco que podamos vernos en la pantalla.

Ramos decía “No se puede negar que el interés por la cultura extranjera ha tenido para muchos mexicanos el sentido de una fuga espiritual de su propia tierra. La cultura en este caso, es un claustro en el que se refugiaban los hombres que desprecian la realidad patria para ignorarla”. Por supuesto que el cine y las series extranjeras tienen un éxito importantísimo en México pero ya ha ocurrido un cambio respecto a lo que pensaba Ramos, ahora las películas nacionales en ocasiones tienen más popularidad que las extranjeras, no hay una preferencia sobre lo no mexicano sino simplemente por lo que no es uno.

La autodenigración en este sentido no sólo es por elección del espectador sino por la forma en la que son hechos y se distribuyen los contenidos. El lenguaje audiovisual de las series y las películas es una copia del utilizado en sus símiles norteamericanas.Si la forma no solo marca la falta de una individualidad el contenido de la misma deja perfectamente claro la falta de originalidad de cómo nos representamos y nos miramos.

El filósofo pensó en otro concepto que se aplica perfectamente para estos procesos: La imitación, si se tiene que recurrir a otra cultura es porque se reconoce la importancia de tener una, sin embargo el problema más importante que detecta es el siguiente “… también el desprecio de la cultura puede acarrear serias consecuencias como el desprecio de la realidad mexicana. Los fracasos de la cultura en nuestro país no han dependido de una deficiencia de ella misma sino de un vicio en el sistema con que se ha aplicado.”.



Edición de El perfil del hombre y la cultura en México.



La imitación de la de las formas externas y un contenido que nos sitúa en quién sabe qué lugar posiciona a las producciones nacionales comerciales en contexto raro, y entiendo que no es nada sencillo crear algo que pueda conectar con todos de manera importante, y justo aquí es donde sucede algo extraño, en tanto se intenta abarcar a todos los espectadores se cae en la imitación de fórmulas y lenguajes audiovisuales que ya conocen y realidades que al no querer contemplar a unos cuantos terminan por no mirar a nadie.

Quizá esta clase de reflexión es lo que mantiene vivo el pensamiento de Ramos, si en las películas y series, las cuales tienen una gran aceptación por la mayor parte de las audiencias no sólo no representan la realidad sino que parecen eludirla ¿Cómo poderse mirar en un reflejo hecho por alguien más?

Es importante ayudar a que a las salas llegue toda clase de cine para que el espectador pueda encontrarse no sólo consigo mismo sino con una realidad amplia, donde se pueda generar memoria e identidad, el cine no es algo que sólo se construye y se vive en el presente durante la proyección, perdura. No tendría por qué haber autodenigración, ni motivos para existir imitación con una realidad tan compleja como la nuestra, no somos lo que nos hacen ver, ni por fortuna lo seremos.

© El Umbral, 2020