''La Ogresa de la Roma'' la temible asesina serial del siglo XX.

Por Stephanie Merary GC.


"Me encargaba de las personas que requerían mis servicios y una vez que cumplía con mis trabajos de obstetricia, arrojaba los fetos al WC [...]", declaró Felícitas Sánchez Aguillón, quien protagonizó una de las historias más terroríficas para la sociedad mexicana, quedando al descubierto los más de cincuenta infanticidios que realizó la famosa partera Veracruzana en su establecimiento de la Colonia Roma.

La mañana del 8 de Abril de 1941, un incidente en la tubería de un edificio de departamentos en el número 9 de la calle Salamanca de la Colonia Roma desencadeno la espeluznante historia de la famosa ''Trituradora de angelitos''. El hallazgo de carne putrefacta, tapones de algodón, gasas ensangrentadas y un pequeño cráneo humano en la alcantarilla congestionada condujo la investigación hasta la toma del departamento número 3 de ese viejo edificio.

La dueña del departamento quien durante casi tres décadas le rento una de sus habitaciones a Felícitas Sánchez, recibió a las autoridades y permitió el cateo dentro del inmueble, la horrible impresión no se hizo esperar al entrar a la habitación de Felícitas, un altar con velas, agujas, ropa de bebé, un pequeño cráneo humano, fotografías de niños, trofeos y fetiches relacionados con las víctimas despejaban cualquier duda sobre los atroces crímenes de aquella extraña mujer, que desde 1910 se dedicaba a los abortos, partos y venta de niños en la Ciudad de México.

En la década de 1890 en la zona rural ''Cerro Azul'' del Estado de Veracruz, nació Felícitas Sánchez Aguillón, pocos son los datos que se saben sobre su infancia, sin embargo se sabe que su madre la rechazaba, causándole una infancia desdichada y tormentosa que provocaron en ella un rechazo patológico hacia la maternidad, esto evidencio su psicopatía desde muy temprana edad ya que presentaba un comportamiento violento hacia los animales, gatos y perros fueron torturados y envenenados causando en ella un gran placer.

Después de graduarse como enfermera en el año de 1900, Felícitas comenzó a trabajar como partera, contrajo nupcias con Carlos Conde, hombre de poco carácter, codependiente y sumiso con quien procreo un par de gemelas, que fueron comercializadas con el pretextos de la precaria situación económica de la pareja, Carlos Conde intento persuadir a Felícitas sobre la venta de sus pequeñas hijas, sin embargo el nacimiento de las gemelas desencadeno su personalidad oscura y perturbadora, acto que concluyo con la ruptura de su matrimonio. En 1910 emigro a la Ciudad de México asentándose en un viejo edificio de la Colonia Roma donde estableció su negocio como partera.

El negocio prospero rápidamente ya que mujeres de clase alta y de gran adquisición económica acudían a consulta con Felícitas Sánchez, los rumores y sucesos extraños no se hicieron esperar, las cañerías del edificio se tapaban con frecuencia y en ocasiones del departamento de Felícitas salía humo negro con un desagradable olor, además de las recurrentes visitas de mujeres de clase alta. Para incrementar sus ganancias Felícitas diversifico su negocio, realizando partos, abortos clandestinos y tráfico de menores, algunos de ellos sobrevivientes de los partos que realizaba y muchos otros que le eran vendidos por madres de escasos recursos que tenían la esperanza de que sus hijos fueran colocados en buenos hogares.


La psicopatía de Felícitas evoluciono desenfrenadamente, ocasionando maltratos, tortura y la muerte de los infantes que tenía bajo su cuidado y que no lograba vender. Las altas ganancias que obtuvo con su negocio le permitieron abrir una micelania a la que llamo ''La Quebrada'' en el número 69 de la Calle Guadalajara en la Colonia Hipódromo Condesa, a escasas dos cuadras de donde vivía, lugar en el que muy pronto resguardo todos sus crímenes usándola como sucursal de su diabólica clínica clandestina.

La investigación que se realizó tras los terribles hallazgos en el drenaje de la Calle Salamanca, cayó en manos del detective Josué Acosta Suárez, quien capturo tres días después de los primeros hallazgos a uno de los cómplices de la "La Descuartizadora" o "La Ogresa de la Colonia Roma", delatándose culpable y revelando el paradero y planes de huir hacia Veracruz de Felícitas Sánchez en compañía de su amante el señor Alberto Covarrubias, a quien llamaban "El Beto" o "El Güero". Ese mismo día 11 de Abril de 1941, ambos son capturados y puestos a disposición de las autoridades a quienes relataron con lujo de detalle cada una de las atrocidades que realizaron con sus indefensas víctimas.

Bañaba a las criaturas con agua helada, los dejaba días enteros sin comer, los dormía en el suelo, los alimentaba con carne y leche podrida. Los métodos de ejecución que realizaba Felícitas eran realmente variados, estrangulaba o asfixiaba a los infantes, en ocasiones los envenenaba para posteriormente descuartizarlos, hubo ocasiones en las que los descuartizaba o desmembraba vivos. Los restos de los pequeños eran arrojados a las alcantarillas, abandonados en lugares baldíos, eran incinerados e incluso se dice que llego a quemarlos vivos.

Felícitas Sánchez permaneció tres meses recluida en prisión, fue aislada de las demás presas debido a su alto grado de peligrosidad y su comportamiento durante este periodo fue tal cual una niña pequeña, realizando berrinches y lloriqueando gran parte del día. El abogado que fue contratado para llevar el caso de la temible Ogresa de la Roma, lanzo grandes amenazas a las autoridades en revelar la lista con los nombres de cada una de las clientas de la clínica clandestina de Felícitas Sánchez.

Importantes figuras de la política estaban inmiscuidas en la lista de clientas de la popular partera, las pruebas de los delitos desaparecieron y Felícitas Sánchez fue puesta en libertad bajo fianza con la cuantiosa cantidad de $600. Fue obligada al suicidio tras el rechazo y odio de la sociedad mexicana y la noche del 16 de Junio de 1941 tras consumir una fuerte dosis de Nembutal murió la infanticida serial del siglo XX.

© El Umbral, 2020