Las Caras del Feminismo en México

Por Aidee Medina.

Marcha del 8 de Marzo vista desde el cielo, por Santiago Arau


Cada movimiento social tiene de fondo una lucha legítima e histórica, originada por una profunda herida que trasciende generaciones. El feminismo en México no es la excepción.


Este escrito pretende hacer un recorrido de cómo el feminismo mexicano busca sanar estas profundas heridas, y se presentan puntos clave para que se pueda entender un poco más este movimiento.


Al final, se incluye una entrevista con una de las caras más valientes y críticas dentro del feminismo actual mexicano. Es un tema sensible, pero es necesario conocerlo, pues es una realidad en nuestra sociedad.


Muchos hablan, comentan y critican, pero en realidad, ¿cuánto sabe la mayoría acerca del feminismo mexicano? Para explicar la realidad multifacética del feminismo de nuestro país nos enfocaremos en tres puntos clave.


I. Existen diferentes tipos de feminismo.


Por ejemplo, el feminismo francés no va a tener las mismas exigencias que el mexicano (las leyes e historias de los dos países son muy diferentes) e incluso, dentro de un mismo país, existe un abismo de diferencia. Una niña de 14 años que vive en Chiapas y es parte de una comunidad indígena no tendrá los mismos problemas y oportunidades que una niña de la misma edad que vive en el centro histórico de la Ciudad de México y es de clase media.


II. La consciencia feminista en México es reciente.


Al revisar la historia del movimiento en México se puede llegar a la conclusión de que en el pasado había sido apoyado por una élite de mujeres consideradas intelectuales: escritoras, funcionarias, universitarias y catedráticas que curiosamente son las menos vulnerables por su posición socioeconómica.

Por ejemplo, el voto femenino se dio más por un compromiso con la ONU que por verdaderas movilizaciones sociales; el cambio no vino de fondo, llegó por obligación.


Antes de esta “cuarta oleada” no existía una verdadera fuerza social que apoyara al movimiento y las redes sociales, han sido clave para esta nueva divulgación de conocimiento y organización. Actualmente, el feminismo mexicano está tomando de base a una gran multitud, en donde se gesta el gran cambio, por el simple hecho de que ahí se encuentra la mayoría de la población mexicana.


III. Objetivos

Los objetivos del movimiento retoman luchas que no han sido ganadas y se agrega la que más genera ruido, por ser la más tangible: la violencia de género.


La pasada infografía muestra las principales demandas del movimiento feminista en México que se han hecho en los últimos dos años (2019 y 2020).


Cada grito y lágrima derramada durante las marchas gestadas durante 2019 e inicios del 2020, tuvo sus frutos. Se destacan tres: 1) la aparente concientización de más mujeres y hombres, 2) la visibilización de la lucha y 3) la aprobación de la Ley Olimpia; que consiste en un paquete de reformas legislativas que definen y sancionan la violencia digital.


Muchas mujeres que antes no se sentían identificadas con el feminismo se lo apropiaron, se identificaron; lo cobijaron y defendieron. El movimiento feminista sumó muchas personas en sus filas. La sociedad mexicana abrió los ojos y ya no podrá cerrarlos de nuevo.


¿Recuerdas que se mencionó que existen diferentes tipos de feminismos? Cada mujer lucha desde sus trincheras, desde donde y como puede. Algunas son maestras, otras amas de casa, algunas escritoras, estudiantes, activistas... la lista es interminable. Hoy, te quiero mostrar una de las tantas caras del feminismo en México.


Patricia es una chica que conocí en mi último año de Universidad. Una mujer fuerte, extremadamente inteligente, analítica y crítica. Es activista, estudia Relaciones Internacionales en la UNAM, pero también ha tenido la oportunidad de estar en la Schiller International University (Alemania) y en la Universidad Nacional de Colombia.


Paty es una poeta, una luchadora social y una mujer que encara lo que debería ser el feminismo mexicano. Aquí está la entrevista:

Aidee: ¿Cómo llega el feminismo a tu vida?, ¿qué hace que sigas en el movimiento?


Paty: Yo escuche sobre feminismo por una amiga de la vocacional…fui a un circulo de lectura que hacia Tania Taglé en la biblioteca Vasconcelos y fue el primer acercamiento que tuve, de alguna forma con teoría, porque hablaba sobre algunas autoras pero; también era un espacio seguro, separatista, de puras mujeres.

Se abordaban experiencias personales y lo relacionabas con la teoría. Eso para mí fue muy, muy potente porque había una explicación para lo que a muchas nos pasaba y también como un sentido del porque vivíamos ciertas cosas.

Darles respuestas a preguntas es lo que hace que siga en el movimiento. Eso, y la cantidad de mujeres que me he encontrado; yo aprendo de ellas demasiado. Todas tienen una personalidad bien diferente y están metidas en muchas cosas y yo, la resistencia; la tomo de ahí, las vivencias de esas mujeres que se juntas con los mías.


Aidee: ¿Qué es lo más difícil de ser feminista dentro de México?


Paty: Lo más difícil es el miedo de los espacios donde nos desenvolvemos; del transporte, de las calles, de la violencia a la que nos tenemos que enfrentar. A veces paraliza […] en la colectiva decimos que ese miedo lo transformamos en rabia, pero es muy difícil cuando quieres salir o cuando escuchas a tu mamá dándote recomendaciones…

Eres consciente de ciertas cosas, pero tienes cierta responsabilidad de difundir esa información; también una vez que ya te diste cuenta que muchas cosas están mal en todo lo que normalizamos, debes plantearle cara y tratar de modificar el contexto que está en tus manos.

Es lo duro de poner la teoría en la práctica, porque debes transformar tu vida, auto cuestionarte todo el tiempo, darte cuenta que la estás regando en muchas cosas.


Aidee: ¿Qué es lo que te da fuerza cada día para seguir luchando desde cualquier trinchera en la que te encuentres?


Paty: Las mujeres. A veces me he sentido como muy triste y decepcionada—indiferente incluso—pero el trabajo y la resistencia de las mujeres que conozco que no solo están como en colectivas, sino en mi madre, en mi abuela, en las vecinas… me hacen poder sacar energía, de donde sea.

Las ganas de vivir, de transformar esta vida que nos impusieron, de descubrir cosas nuevas, de poder enseñarle a las generaciones que vienen esas otras formas de relacionarnos y de existir entre mujeres. También el coraje me da fuerza, la rabia.

A veces es tanto el coraje, tanta la rabia que o te paraliza o te hace seguir moviéndote. En este caso, yo la uso como energía para seguir, entonces, también para plantearle el alto a hombres, autoridades e instituciones que quieren seguir perpetuando la dominación sobre nosotras y pues, ya es suficiente.


Aidee: ¿Crees que son necesarios los diferentes feminismos? y si lo son, ¿por qué?


Paty: Muy necesarios, feminismos no solo hay uno. Y no hay una sola teoría ni una sola practica de feminismo, existen muchas posturas, varios feminismos y es muy importante la crítica y las disidencias dentro del movimiento; porque lo enriquecen, nos hacen cuestionarnos y replantearnos algo que habíamos dado por cierto o verdadero.

Siempre son bienvenidos esos otros puntos de vista porque nos hacen ir viendo que los contextos van cambiando, que las experiencias de las mujeres no son una misma, ni todas las mujeres somos un solo modelo de mujer.

Cuando escuchamos las vivencias, contextos de otras mujeres, podemos replantearnos nuestros propios privilegios y nuestras propias prácticas que pueden ser misóginas, clasistas, racistas, etc.


Aidee: ¿Qué opinas del feminismo mexicano actual?


Paty: Está muy guiado por redes sociales, es centralista y academicista; la lucha de las mujeres va más allá de las instituciones y la resistencia que no entra en esos espacios no es visibilizada. Por ejemplo, el feminismo de periferia (la periferia pueden ser comunidades que no están en una ciudad o en una metrópoli y a nivel internacional, países que no son industrializados), antirracista, de mujeres afro, negras mexicanas, mujeres en la disidencia... y precisamente estos feminismos han sido muy fluidos y son los que más alimentan.

También, el feminismo mexicano ha caído en la banalización de la lucha por ciertos grupos de mujeres privilegiadas que creen que ser feminista es un club al que deberías pertenecer y no lo ven como una postura política, ni como una lucha diaria por la supervivencia de las mujeres.

El feminismo, creo yo, se debe des-institucionalizar. A veces, creemos que el cambio vendrá a través del Estado. Seguimos apelando a las denuncias hacia instituciones y damos por sentado que esas serán las vías para solucionar toda la misoginia que existe en este país, pero no.

Hay que apostarles a otras formas de organización y de dar respuesta a todas las problemáticas que vivimos.


Aidee: ¿Cuál consideras que debería ser la primera lucha a ganar en México? ¿Qué camino consideras que se debería seguir?


Paty: La primera lucha inmediata en México tendría que ser la erradicación de los feminicidios. Es la muestra más tangible de cuan necesario es el feminismo aquí.

La autodefensa nos va a salvar, no lo harán ni las políticas públicas, ni las capacitaciones a los servidores públicos; porque las instituciones están viciadas.

Nos salvamos nosotras organizándonos y la forma de organizarnos es protegernos entre nosotras, saber utilizar nuestro cuerpo, crear redes con nuestras vecinas, amigas, para poder transitar en esta ciudad y en todos los lugares de México, que son, potencialmente feminicidas. Diez mujeres asesinadas en México por día es abominable. El camino es la autodefensa, la organización autónoma de las mujeres.


Aidee: ¿Consideras a las marchas como necesarias? ¿Por qué sí o por qué no?


Paty: Las marchas son necesarias para visibilizar la problemática, sin embargo, en espacios privilegiados donde ya existen comodidades para hacerlo, se han normalizado y ya no tienen el impacto que se supone deberían tener.

Pero no es algo que se deba dejar de lado, las marchas y la protesta en el espacio público debe seguir, siempre. Las marchas tendrían otro impacto en otros lugares, no solo en la CDMX, por ejemplo, ese mismo número de personas pero en Oaxaca, Sonora, Veracruz… tendría mayor visibilización y ese es el objetivo; hacer consciente a la población de las problemáticas que no están queriendo ver. Porque las marchas incomodan y molestan.

Son importantes, pero se deben cambiar las estrategias y los lugares en donde las hacemos.


Aidee: ¿Qué le dirías a la mayoría de las nuevas feministas en México?


Paty: Las amigas salvan. La fuerza, la resistencia y la rabia, son pilar para poder transformar nuestra realidad. Si queremos sobrevivir, debemos aprender a pelear y que todo el miedo se convierta en rabia, siempre. No están solas, somos un montón, somos una manada.

No le tengan miedo a relacionarse con mujeres, en la amistad, sexo afectivamente o en cualquier ámbito; porque las mujeres sí salvan, son todo lo que tenemos.

Y que va a doler, va doler replantearse y pensar un montón de cosas, pero que al final, vale la pena por todo lo que deja el movimiento. Que la dignidad se haga costumbre.


Más allá de las imágenes que vimos en redes sociales por las últimas marchas feministas en México, cabe preguntarse siempre el motivo y qué hay detrás, porque siempre hay algo; nada es fortuito.


Ese algo puede intentar ser aprovechado por partidos políticos e incluso, empresas transnacionales, pero no debe dejarse de lado que la lucha es legítima y tiene más historia de la que podríamos recordar, incluso más de la que algunos han decidido contar. Estas líneas son un intento de hacer justicia a todos los que no han sido leídos y escuchados.


El feminismo entendido como un movimiento social y político, tiene de origen una teoría compleja, que invita a cada ser humano a hacer una introspección acerca de su forma de concebirse, de ver la vida y el mundo. Es una invitación y un reto, ¿lo aceptarás?

© El Umbral, 2020