Playa Invisible

Por Mubshan.


Playa del Carmen o Xaman-Há (agua del norte). Punto de encuentros fortuitos, refugio de los que huyeron de casa buscando una nueva vida, cuna de artistas multifacéticos, cotizado pedazo de tierra, hogar de viejas familias mayas, ciudad de riqueza y pobreza extrema. Dice el vulgo: “Si te atrapa, te enamora y si se cansa, te aborta”

Cierta zona del centro tiene fama por sus sitios de entretenimiento que han sido comparados con las Vegas, tiendas de marcas internacionales, nacionales y locales, cafeterías, restaurantes y bares (conocidos como templos en el bajo mundo). La calle principal es collage de imanes, artesanías (muchas hechas en China), bikinis de seda en colores llamativos, sarapes de colección en venta (de esos que en la ciudad regalan a quienes duermen bajo los puentes), tequila en barriles de cristal con serpientes, música de todos los tipos sonando en cada esquina, peceras en las banquetas llenas de pequeños peces cuyo trabajo es exfoliar la piel de todo aquel que meta los pies a cambio de billetes verdes, ecos de mariachis que se pierden entre luces fluorescentes, bailarines de breakdance cargando bocinas sobre sus cabezas itinerando a lo largo de este corredor ofreciendo un gran show a cambio de algunas monedas, botargas sentadas afuera de grandes joyerías pidiendo centavos a cambio de salir en tu fotografía supervisados por uno que otro mafioso que vende promesas o tours a alguna reserva protegida, taxistas merodeando las esquinas buscando clientes que con su viaje les paguen la pizza, meseros apresurándose para comprar una empanada de queso de esas que pasa vendiendo un sujeto con su hijo en su triciclo amarillo por tan solo15 pesos, un buen beat de deep house proveniente de algún roof vecino, prodigios del blues y rock tocando las mismas canciones de bar en bar hasta la madrugada como si no hubiera mañana.

En ciertas playas del centro, se ve a los malabaristas de fuego entreteniendo a aquellos que ocuparon las mesas frente al mar, mujeres vendiendo pulseras tejidas mientras sus 4 hijos se escabullen por las mesas de los restaurantes y por sus cocinas, grupos de jóvenes bebiendo negronis, cerveza y margaritas, veteranos extranjeros celebrando su retiro siempre en las mismas barras a las mismas horas derrochando su fortuna, congregaciones holísticas en las noches de luna llena, sombrillas coloridas dandole sombra a despreocupadas familias, bañistas de todo el mundo deseando encontrar una playa vacía.

Y ahí, en el centro, hay una playa que es poco concurrida muy cerca de la bahía. En esta playa no hay restaurantes coquetos ni mujeres en bikinis pequeños, hay pescadores, lanchas, un hotel abandonado y un enorme terreno en donde descansa, atentando en contra de todas las mentes curiosas, una misteriosa pirámide de concreto rodeada de selva de la cual nadie habla y que, curiosamente, pocos ubican a pesar de que está en un sitio cercano a lugares de alto transito.


La primero que uno ve al entrar, es un muro con un espejo en el centro cubierto de grafiti, la figura de un escarabajo de grandes alas en la parte de abajo y dos figuras egipcias talladas de cada lado, se trata de Anubis (guardián de las tumbas y dios del mas allá) y Horus (dios de la realeza y la guerra) pareciera homenaje a una imagen que se encuentra en la tumba del antiguo faraón Ramses I en Egipto, en ella se aprecia al faraón flanqueado por estas dos deidades y a sus pies hay un escarabajo que significa inmortalidad y resurrección, esta obra representa el momento en el que Ramses I será juzgado después de su muerte. La diferencia mas importante entre la pintura original y la imagen dentro de esta pirámide es que en el lugar del faraón hay un espejo en dónde uno se reflejaba inevitablemente al entrar a la propiedad.


Alberca con conchas incrustadas, ventanales enormes, dos baños completos en la parte de arriba y entre ellos una barra de cocina, techo de cristal por donde se filtra la luz de medio día, vista espectacular al mar, un baño adicional, columnas de diseño egipcio antiguo y una pequeña barda en la parte de afuera con jeroglíficos mayas tallados en piedra y las mismas figuras egipcias que están en el interior de la casa.

Los pescadores de la zona comentan que esta pirámide fue construida a finales de la década de los 70 y fue habitada durante los primeros años de los 80 por un “doctor” originario de Solidaridad conocido como Don Emilio que seguido llegaba a su pirámide acompañado de “muchachas nuevecitas” y se encerraba todo el día con ellas. En esos tiempos no había otras construcciones en la playa, solo había selva.


Cuentan que por las noches veían a gente celebrando “rituales oscuros” y enterraban objetos en la arena, estos objetos fueron encontrados en el 2015 cuando llegó una enorme ola de sargazo a las playas y tuvieron que removerlo llevándose kilos de arena en el proceso. Dicen que en 1986, “Don Emilio” vendió su propiedad después de que su esposa e hijo fallecieran y que por unos días veló s su hijo en la planta alta para después enterrarlo a un lado de la pirámide. Este “doctor” pagó 3 mil pesos por el terreno en sus tiempos y lo vendió en 20 millones de dólares a tres personas que hasta el día de hoy no han logrado acordar el destino de este predio, uno de ellos es mexicano y se cree bandolero o eso cuentan los pescadores.


Desde entonces este sitio ha permanecido abandonado y se ha convertido en sede de algunos crímenes que no figuran en periódicos. Sin duda este imperio del pasado inspira a construir muchas teorías acerca de lo que pudo haber sucedido, solo existe la leyenda urbana narrada por los que pescan en esa playa. Este sitio (igual que muchos otros) pasa inadvertido, incluso para aquellos que han vivido durante años en esta pequeña ciudad furiosa.

No hay que caminar demasiado por el centro para encontrar mas ruinas de imperios caribeños rodeados de misterio que alguna vez fueron sede de grandes celebraciones, historias y encuentros, y que hoy solo quedan en pie sus caparazones olvidados a merced del tiempo, redecorados con grafiti y basura, como recordatorio de que toda era dorada eventualmente llega a su fin.

Solo hay que alejarse un poco del adoquín pulido que recibe diariamente las pisadas del turismo para apreciar otras aceras en donde no han sido curadas las heridas que dejan las tormentas. “Sobador de huesos” “Se soba embarazada” Se lee en portones desgastados, donde viven las parteras herederas de la tradicional “sobada maya” (consiste en sobar el abdomen de mujeres embarazadas y atender malestares con pomadas milenarias), pequeños niños corren desnudos por la cuadra mientras sus madres enjuagan lavadoras redondas con mangueras en la entrada de sus casas, diminutas fondas con tendederos de ropa colorida en sus techos, una que otra lancha en ruinas estacionada por las esquinas que visitan todos los que recuerdan esos días gloriosos en los que podían navegar y pescar, ancianos callados en sus pórticos contemplando como cambian los frutos de la ceiba al paso de las estaciones, niños saliendo de la escuela municipal apresurándose hacia la reja despintada mas cercana buscando pequeñas bolsas llenas de fruta de temporada congelada hechas por amas de casa.

Templos de sectas cristianas hechos de tablas astilladas donde los vecinos cantan sus plegarias cada noche sentados en sillas de plástico mientras reciben quejas de los nuevos vecinos italianos que compraron el nuevo condo lujoso que está a un lado. Postes decorados con anuncios de brujas que prometen cumplir sueños ofreciendo mas garantías que cualquier diputado, monumentos olvidados entre columpios de colores y resbaladillas; la gente sigue yendo a esa taquería que abre las 24 horas aunque sea escenario de duelos a muerte al estilo del viejo oeste porque su salsa envenenada es deliciosa, el puente de la carretera es una galería de murales sin profanar y albergue de empedernidos que no se dejan ayudar pero alimentan a cualquier perro que se les llegue a acercar mientras los danzantes mayas ensayan los bailes con los que, mas tarde, van a lucrar. El aroma de un incienso potente invadiendo gran parte de la avenida para atraer clientes a las tiendas de brujería, familias viviendo en las banquetas esperando un milagro, esas son las banquetas que pasan mas desapercibidas.

Dicen que es imprudente deambular por el corredor de antenas gigantes paralelo a la carretera en donde siempre parece que flota una enorme nube de polvo, este sitio, ademas de ser el punto que provee de electricidad a todo Playa del Carmen, es también hogar de “paracaidistas”, naves industriales abandonadas, depósito de materiales de construcción inservibles, un refugio de perros abandonado y es, sin duda, particular paisaje urbano y decadente. Ahí, varado a un lado de uno de esos gigantes eléctricos, rodeado por una barda hecha de palets de madera, hay un trailer camper descuidado que parece ser de los 90s habitado por una familia que se asentó en este sitio años atrás. Claramente tienen gusto por las plantas y los autos clásicos ya que, aparte de poseer un abundante jardín, en su entrada hay estacionado un Pontiac Sunfire GT convertible del 2000 en color amarillo con lineas negras al estilo Mustang Shelby GT 350, algo desgastado, si, y no deja de ser curioso, es la cereza en este pastel de decadencia que también pasa desapercibido para muchos ojos.


Ciertas personas se han convertido en figuras publicas de este paraíso terrenal, iconos participes de leyendas urbanas; como el exiliado veterano del ejercito israelí cuyo compromiso está en refugiar a todos los israelitas que llegan a Playa del Carmen buscando sanar las cicatrices que la milicia ha dejado en sus almas; amante de las mujeres, la pesca y los perros, viejo velador, y guardián de un sitio en la playa que guarda historias de fraudes internacionales, amoríos peligrosos, guerra entre pandillas locales y acuerdos secretos con fiscales. Otro gran imperio caribeño cuya era dorada la vivió como reconocido hotel y enorme restaurante bar. A pesar de que el 90% del sitio fue demolido, este pescador mantiene el 10% que quedó en pie de manera asombrosa, hoy es un pequeño club de playa despojado de todo glamour al pie de un terreno en ruinas que, a pesar de todo, continua recibiendo visitas de turistas y locales, y es que este hombre, como muchos visionarios, entendió que lo precario está de moda.

Toda persona que viene de fuera y que decide adoptar a Playa del Carmen como su hogar, eventualmente se va a encontrar con Oscar Leyva, sea porque él amigo de un amigo discutió con él, o lo escuchó en el radio, o era el dj de la fiesta, o porque puso la la pista de baile para la boda, quizá fue por sus iniciativas activistas o porque estuvo involucrado en algún escándalo con estrellas del deporte mexicano, o se le vió en una foto con un rapero famoso o porque resultó ser anfitrión de una fiesta inolvidable a la cual muchos llegaron sin invitación. Este icono de Playa del Carmen, qué se describe a si mismo “como lo que se queda pegado en las aspas de la licuadora” convirtió su patio en un bar para fiestas privadas que también utiliza como set de grabación y como espacio de entrenamiento de pole dance. Colgado frente a su barra tiene el cuadro original que contiene un poema que escribió el doctor Canto Aranda para la reina Isabel II de Reino Unido cuando visitó México por primera vez en 1975 e inauguró el zoológico de Tizimín, Yucatan.

Lavacoches, mensajero, vendedor de chicharrones en canchas de futbol, mesero, comerciante de osos de peluche viejos, asistente en Blockbuster, rapero, locutor, músico y productor, Oscar Leyva es vivo ejemplo de un clásico viejo amante de Playa del Carmen por la manera apasionada en la que la describe: “El único manicomio con vista al mar, su gente, los que llegan buscando que hacer para sobrevivir y se esfuerzan para lo mejor que tiene la vida, encontrarnos a nosotros mismos y descubrir nuestro talento, porque todos tenemos magia en el alma, solo falta un buen detonante para que salga y que mejor que sean las increíbles noches de Playa, su hermoso mar, su gente, su mezcla de culturas, el llegar sin nada y lograrlo todo y luego volver a estar sin nada, creo que Playa es el centro del universo, hay muchas personas y seguro hasta extraterrestres. Aquí la vida te muestra la verdadera cara de las personas. Mete en una licuadora la locura de las Vegas, la paz de los atardeceres, la risa de tus abuelos en una reunión familiar, chile habanero, el abrazo de tus padres, la música para locos que tus tías tanto critican y a tus mejores amigos, ponle cerveza, mezcal y hierba santa, enciende la licuadora sin tapa y deja que suceda la magia. Lo que sobre en la licuadora bébelo, te va dar la fuerza para soportar los golpes que Playa te va a dar, lo que queda escurriendo en las paredes, en el techo, en tu cara y tu ropa, son las increíbles experiencias que vas a tener y jamás se te van a olvidar, te van a marcar para toda tu vida y las vas a disfrutar tanto que vas tatuarte varias de esas experiencias, eso, para mi, es Playa del Carmen”

Muñecas enjauladas representando la esclavitud del pensamiento, cortinas de terciopelo rojo resguardando un piano desafinado y viejo, antifaces con plumas colgando del techo, colección literaria en múltiples idiomas, máscaras de dioses prehispánicos adornando las paredes, espejos decorados bajo luces tenues, cuadros de artistas anónimos en los rincones, maniquíes desmembrados en tonos dorados, un teatro en el patio, esculturas azules en la terraza; Natasha plasmó sus sueños mas preciados en todos los rincones de esta enorme casa roja a la cual bautizó, años atrás, como “Le Lotus Rouge” que en español se traduce como loto rojo.


Este icónico sitio es el único centro cultural de Playa del Carmen que también es restaurante- bar y después de años de perseverancia, adquirió fama a nivel internacional por su concepto tan particular sin embargo, la decoración de este sitio no es por mera vanidad, es una representación de la doctrina bajo la cual Natasha rige su vida.

Pedagoga, literata alemana y diseñadora de interiores, apasionada de las artes plásticas cuyo lema de vida es: El arte es la paz del mundo”. Directora de lo que ella llama El lugar más autentico de Playa del Carmen”, fiel veterana de la lucha interminable contra“el ambiente artificial y superficial que tiene casi ahogada a la población de esta ciudad” Natasha es, sin duda, una persona llena de misterio que, si accede a cruzar palabras con alguien, se negará a contar su historia personal y solo hablará de su postura ante el arte y la modernidad:


“Viajé desde Alemania y me establecí aquí sabiendo que sería complicado ya que mi concepto va en contra del ambiente convencional de Playa del Carmen, crear un lugar que te haga pensar out of the box siempre es un riesgo. Intenté crear un mundo mágico de los cuentos. El objetivo es que quien sea que entre conviva libremente con todas las expresiones artísticas, tengo cine, habitación de diseño de modas, teatro, el circo, 5 salones y la terraza desde donde se pueden ver los espectáculos. Este es un concepto nuevo creado por mi, no es lucrativo y es para que la gente, por inmersión, contacte con otras dimensiones, esta es la gran autenticidad del lugar, la gran idea de mi casa


En Playa del Carmen necesitamos mas instituciones culturales, museos, el arte está muy fraccionado. Vienen muchos jóvenes, y me da gusto, pues este lugar está creado para ellos, me reconforta. México es un país con muchos problemas pero veo que tiene un futuro diferente, los jóvenes no quieren perder su inteligencia emocional a pesar de todo lo que pasa, debemos enseñar a los jóvenes a mantener un pensamiento critico. El arte une a las personas, aquí se crea una inclusión social, me alegra ver que los que entran a esta casa, no utilizan su celular. Necesitamos democratizar las artes para la sociedad futura, el tiempo avanza muy rápido, me enorgullece haber creado este sistema, aquí nada está instituido, este es El templo de los locos por el arte, los salvadores de la inteligencia. Actualmente todo se ha robotizado y digitalizado, ¿Como vamos a salvar nuestra alma? Las sociedades futuras necesitan creatividad, gente que tenga espíritu critico, con todo lo que ha pasado en estos últimos tiempos, hemos entendido lo que debe cambiar pero no hay muchos lugares para sumergirse en el mundo creativo, un lugar para encontrarse a si mismo a través del arte. Estos lugares deben ser accesibles en cualquier momento del día. Aquí es un remanso de paz. El que vive para el arte cree en el arte aunque a veces no gane mucho dinero. Hay que hacer un trabajo mental sobre uno mismo. Está bien pensar en el futuro, tenemos aún una misión muy importante para el espíritu de la sociedad. No hay que perder el coraje porque ahora se necesita mucho mas que antes. El arte trae paz al mundo.

Mientras mas conoces la cultura del otro, aprendes a respetar sus diferencias y desarrollas empatía, tolerancia. El arte ayuda a entendernos mejor. Tenemos globalización económica pero ella no hace nada para entendernos, al contrario, nos pone en competencia conflictiva, no sabemos nada el uno del otro.

Necesitamos un método que permita a las personas entender las diferentes culturas del mundo porque solo así nos liberaremos del conflicto que nos mantiene divididos” Aunque Natasha lleva 2 años deseando vender su su imperio, los compradores que se acercan solo están interesados en la propiedad y no en el concepto, el cual, le tomó años construir. Así ella pasa los días, buscando un digno heredero que continue desarrollando el proyecto de sus sueños.


Algunos dicen que esta ciudad es de plástico, que no tiene alma y que está hecha de pura arrogancia. A nadie le importa dónde quedó la enorme cabeza olmeca que estaba en la glorieta, los vecinos le pusieron reja, luces y cámaras al cenote de la cuadra para evitar que las niñas fueran secuestradas y no sirvió de nada, hay mas bares que museos y el robo de una bici es ritual de bienvenida al pueblo. Los Krishnas huyeron en algún momento y solo dejaron vestigios de la puerta que una vez condujo hacia su templo, todos los taxistas traen la marca de su religión secreta cuyo santuario está a un lado del viejo campo de avionetas o eso cuenta la leyenda. Lo cierto es que, muchas cosas parecen tan “normales” que pasan desapercibidas, se vuelven invisibles. Quizá observar ese mundo de invisibilidad sea un buen comienzo para cuestionar lo que se piensa que es la normalidad.

Fotos originales de la autora.

© El Umbral, 2020